Problemas en el trabajo. Cómo controlarlos.

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Todos los trabajadores, de cualquier sector, en algún momento podemos tener situaciones que generan ansiedad y tensión, como sobrecarga de trabajo, problemas con compañeros, etc. y se pueden producir síntomas que acaban afectando a la salud física y/o mental. Vamos a ver alguno de estos problemas en el trabajo, para luego analizar cómo solucionarlos o al menos mejorarlos en la medida de lo posible.

Problemas en el trabajo:

Tomar las cosas a nivel personal

Dependiendo de tu posición, del tipo de jefe que tengas, o del  tipo de trabajo al que te dediques, puedes tener más o menos presión en el trabajo. O bien tener más responsabilidades  directas sobre los resultados de tu día a día. En muchas ocasiones nos tomamos cualquier crítica a nivel personal, sobre todo cuanta más presión vayamos teniendo. Al final se puede producir un “efecto de bola de nieve” en el que cada vez estaremos más sensibles y tomaremos todo a un nivel más personal, llegando a producir incluso depresiones,  absentismo, abandono de los puestos de trabajo etc. porque acabará afectando a nuestra vida personal.

Aprende a encajar las críticas en el trabajo; que se analice y cuestione tu trabajo no tiene por qué ser negativo. Al revés, bien gestionado puede resultar un estímulo para el cambio, porque te ayuda a detectar puntos débiles y áreas de mejora. Cuidado porque las críticas pueden ser con mala intención, y ahí sí debes tomar medidas para pararlo cuanto antes.

Tener un buen compañero de confianza en tu empresa al que comentar cuando alguien te critica puede ayudarte a ver si realmente el nivel de crítica es tan alto como imaginas. En cualquier caso, separar la opinión de los demás de lo que tú realmente piensas de tu trabajo es importante. Siéntete seguro de tus resultados.

Discutir todo el tiempo. Uno de los principales problemas en el trabajo

Ok, parece que el trabajo es el sitio donde, o luchas por hacerte oir por encima de los demás o te pisotearán. ¿de verdad? Si realmente esa es la situación de tu empresa, deberías comenzar a plantearte cambiar el lugar de trabajo. La mentalidad de “tiburón” se quedó muy atrás allá por los años 90, y la tendencia actual, desde hace bastantes años, es la de colaboración entre los equipos de trabajo. Por supuesto que existen rivalidades de vez en cuando, y trabajar en equipo implica discrepar con los demás, pero no puede suponer el grueso del tiempo, sino ser cosas puntuales y “sanas” que ayudan a dar visiones diferentes para alcanzar un objetivo.

En caso de que no seas tú el que discute, sino que te surgen “enemigos” que la lían cuando pueden, lo primero a analizar es: hasta que punto tienes tú una parte de responsabilidad en esa actitud? ¿Tú también provocas? Analiza fríamente tu parte en estas situaciones, puede que te sorprenda. En este caso necesitas un cambio de actitud, y verás como todo mejora poco a poco. En caso de que el problema sea de otra persona, intenta hablar con compañeros, jefes, etc. para pedir opinión y ayuda para solucionar la tensión.

El mindfulness y la meditación son técnicas muy recomendables.

Querer agradar a todo el mundo.

No podemos caer bien a todo el mundo. Es un hecho. Por mucho que te esfuerces, habrá gente a la que tu forma personal de hablar, tus temas de conversación, tu estilo de trabajo o tu tipo de humor, no le va a gustar.

No pasa nada contigo. Tenemos que aprender a asumir que esto es así, y que además es bueno. ¿Imaginas que todo el mundo fuera similar, que todos hicieran el mismo chiste, la misma crítica y trabajara igual? Seríamos robots, y probablemente te crearía mucha ansiedad.

Todos somos diferentes y eso es perfecto.

No vivir el momento.

A veces nos ocurre que o bien nos quedamos anclados en el pasado, sobre todo en lo negativo, o siempre estamos pensando en el futuro, qué ocurrirá, todo el trabajo que se avecina, etc. y lo cierto es que nos estamos perdiendo lo más importante: el aquí y el ahora.

Claro que tenemos que pensar en el pasado. Lo que nos ha ocurrido anteriormente nos enseña, y nos ayuda a no cometer los mismos errores, a anticiparnos a determinadas situaciones, entre otras cosas. Pero quedarse anclado ahí nos impide evolucionar, cambiar, y adaptarnos así a la nueva situación. Recuerda que todo cambia, nada permanece igual para siempre por mucho que nos empeñemos, así que mira hacia adelante y piensa en el pasado de forma puntual para poder evolucionar.

Lo contrario también ocurre: las personas que se agobian todo el tiempo previendo todo el trabajo que se avecina, la bronca que puede caer, todas las dificultades que surgirán para llegar a los objetivos, etc… ¿te suena? A todos los pasa en ocasiones, es irremediable. Y siempre pasa con lo negativo, no con las cosas positivas. ¿o acaso piensas en lo bien que saldrá la presentación, o lo fácil que será terminar el informe que te ha pedido tu jefe?. Pero estar viviendo siempre en el futuro nos impide reaccionar en el  presente, lo que implica no poner las medidas para que no suceda justo aquello que estamos pensando que ocurrirá. Cuando pensemos en el futuro, lo correcto es volver inmediatamente al presente, buscar la forma de hacer las cosas dividiendo la tarea en pequeñas partes, y ponernos a ello sin más.

Una vez más, el mindfulness puede ser muy útil.

Alimentarse mal.

Cuando te vas sumergiendo en alguno de los problemas en el trabajo que estamos comentando (anclarse en el pasado o pensar demasiado en el futuro, discutir de más, querer agradar a todos, o tomarte las cosas de una forma demasiado personal) o cualquier otro, puede llevarnos a no alimentarnos de forma correcta.

Estar agobiado a mucha gente le hace propensa a comer en quince minutos, o cualquier cosa, para no perder tiempo, “porque tienen mucho trabajo” o “porque están muy agobiados”.

Tomarte el tiempo necesario para comer tranquilamente es enormemente importante.  Te ayuda a desconectar del trabajo más allá de las pequeñas pausas que puedes (debes) hacer cada día, y te ayuda a relacionarte con tus compañeros de trabajo, si lo deseas, por supuesto, a otro nivel.

El tipo de comida es fundamental; el sándwich de la máquina de vending de la sala de descanso no es comida.

Intenta llevar tu comida desde casa siempre que sea posible; tomarás menos grasas, controlarás las cantidades y desde luego te sentirás mejor.

Tomar una comida ligera pero nutritiva, como una ensalada a la que añadimos legumbres, como garbanzos o lentejas, o bien quinoa, se convierte en un plato sano, rico y muy adecuado para los días de trabajo.

Este es un tema muy interesante que merece un post aparte, se han escrito libros enteros sobre ello. De hecho, si buscas en cualquier librería encontrarás muchas ideas con respecto a las comidas en el trabajo.

Dormir mal.

¿Te cuesta dormir por las noches? El insomnio es muy habitual cuando existen situaciones de sobrecarga o problemas en el trabajo por cualquier razón.

El insomnio puede manifestarse generalmente de dos formas: que cueste mucho conciliar el sueño, o despertarse de manera frecuente durante la noche, con lo que no descansamos adecuadamente. En muchas ocasiones te puedes despertar pensando en temas de trabajo, y ya no volver a dormir profundamente.

La solución no es tomar una pastilla cada noche, sino buscar la razón principal que está alterando nuestro sueño. Puede que no quieras reconocerlo, pero seguro que tienes perfectamente localizados los motivos ¿verdad?

Toma decisiones al respecto. El sueño es indispensable para vivir correctamente, y si no duermes y descansas bien no sólo no rendirás en el trabajo, sino que puedes llegar a tener graves problemas de salud.

Este es un tema muy serio; si no eres capaz de solucionarlo por ti mismo, busca ayuda profesional.

Acabando con los problemas en el trabajo.

Como ves, muchos de los problemas en el trabajo que hemos tocado en este artículo aunque no son los únicos, son bastante frecuentes, y seguro que tienes o has tenido alguno de ellos en tu historia laboral.

Cuidarse es fundamental.  Poner en peligro la integridad mental o tu salud no es una buena decisión cuando en definitiva es tu vida lo que está en juego. Desde luego que en momentos puntuales estaremos agobiados, con una sobrecarga de trabajo o discutiremos con algún compañero. Lo importante es que podamos medir la intensidad y la duración de estos episodios, y busquemos la forma de controlarlos y mitigarlos lo antes posible.

Piensa que el trabajo, es sólo eso, trabajo.

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