Favores personales en el trabajo

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Os expongo una consulta real sobre conceder favores a los empleados de una empresa: imagina un trabajador muy implicado con su trabajo, entusiasta, que cumple con todas sus tareas y supera tus expectativas, se queda media hora más habitualmente para terminar su trabajo de forma holgada y preparar el trabajo del día siguiente. Y otro que cumple con su trabajo cada día casi siempre, sin destacar especialmente; acaba la jornada a la hora fijada y se marcha a casa, en varias ocasiones ha comentado que le gusta invertir tiempo en su familia. Un trabajador medio, en definitiva.

Pues bien, un día los dos empleados solicitan un día libre para un asunto personal, y sólo se lo puedes conceder a uno de ellos para no afectar al servicio en el que trabajan.

¿Qué criterio seguirías para concederlo?

¿La antigüedad, el desempeño diario, el hecho de tener familia?

Algunas personas pensarán que desde luego lo merece el trabajador más implicado, frente al que «sólo» cumple con lo que se le pide en su trabajo. Los favores están justo para estas ocasiones, y se lo ha ganado.

Otros pensarán que hay que dárselo al trabajador que deja caer de vez en cuando que tiene una familia y quiere pasar más tiempo con ellos.

La respuesta no parece sencilla.

En mi caso, como asesor, mi consejo fue usar el criterio que marca el convenio, y en este caso concreto era la antigüedad, por lo que le correspondía al trabajador medio, en detrimento del empleado entusiasta. No se deben conceder favores atendiendo a criterios personales. Puede parecer injusto, y de hecho el trabajador al que no se le concedió se lo tomó mal al principio; después de explicarle con paciencia el por qué, lo entendió y su entusiasmo en el trabajo siguió siendo el mismo. Precisamente porque esa es su forma de trabajar.

Por su parte, el trabajador medio no cambió su actitud; se mostró muy agradecido, disfrutó de su día libre y después siguió con su mismo ritmo de trabajo. Pero sé que su compromiso con la empresa aumentó. Tendemos a medir sólo la productividad laboral, pero la reputación empresarial es cada día más importante.

Y es que cuando una empresa nos contrata para trabajar, nos asigna un horario de trabajo y unas responsabilidades. Por mucho que a priori pueda parecer injusto, no debemos esperar favores personales por rendir más en el trabajo. Si realmente creemos que podemos dar más, lo adecuado sería re negociar las condiciones, solicitar una subida de sueldo, o un puesto más adecuado a nuestras capacidades.

Te animo a dejar tus comentarios respecto a este caso.

Si tienes consultas para tu negocio, puedes contactar conmigo a través de este formulario de contacto o también en Linkedin.

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